Heroes del silencio
 

A short essay

Victoria Rosenthal Madrid
Boston University '16


Una amiga Americana dice que le da paz la soledad. ¿A mí? Pues a mí me da ansiedad.

Cuando llegué a Boston University, mi primer día en el dorm descubrí que tenía dos roommates. Una de ellas era de China y no hablaba inglés muy bien, entonces hablar se nos hacía bastante difícil. La otra era del sur de Estados Unidos y tenía problemas de ansiedad social, entonces simplemente no nos hablaba. Un par de días después quise ir al CVS a conseguir un cuaderno. Sin pensarlo mucho, les dije, “¿Vamos al CVS?” Una de ellas me quedó viendo y me pregunto, “¿Para qué? No necesito nada.”

En ese momento se me ocurrió que ellas no tenían ninguna razón por la cual acompañarme, aparte de que yo les fuera a pedir que lo hicieran. Por pena, pues no las conocía mucho, no lo hice y fui yo sola. En la calle no sabia que hacer más que ponerme los audífonos y escuchar música mientras llegaba a la tienda. Lo que fueron quizás cinco minutos se sintieron como media hora para mi, pues no sabía cómo estar sola. Hasta el día de hoy, no se como. Soy una mujer de 22 años y todavía no se como estar sola en público.

Vengo de una casa donde siempre te contesta alguien si decís “Hey!” Nunca hace falta alguien que te acompañe. Así es también en las casas de mis primos y mis amigos. Antes de mudarte de un país latinoamericano a los Estados Unidos, sea para trabajar o estudiar, tus amigos y familiares mayores te hablan de homesickness. Te dicen que vas a sentir que te hace falta tu familia, tu casa, la comida. El problema es que nadie te dice que te prepares para pasar tanto tiempo sola. He descubierto que es una costumbre latina estar acompañado a toda hora. Es que si querés ir a comprar pan, te acompaña tu hermana.

Hay veces que nos quejamos de los familiares entrometidos. Por lo menos yo, mas de una vez, he deseado que mi familia no tuviera tanta influencia en cada paso que doy. La verdad es que la mayoría del tiempo tomo esto por sentado. En el momento, no me pongo a pensar que es admirable cuánta energía gastan nuestros padres en pasar tan pendientes y preocuparse y cuidar de nosotros – y eso que estamos hablando de adultos en la universidad. Es más, adultos en la universidad que están a cienes de millas lejos de ellos.

Ahora que estoy a menos de un mes de graduarme, me doy cuenta que es increíble cuánto puedo contar con mi familia y mis amigos. No me siento preocupada que estaría arruinada si no consigo trabajo de inmediato después de graduárme (aunque no me tomen a mal, definitivamente es lo que quiero). Más que eso, me siento tan acompañada en este proceso de búsqueda. Se que tengo un gran equipo detrás de mí que me quiere ayudar y apoyar como puedan.

Después de cuatro años, les puedo decir con certeza que esta es una de las cualidades más hermosas de la cultura Latina. La costumbre de siempre acompañar a tus amigos y a tu familia nos hace tener relationships más fuertes. Nuestras amistades duran mucho más, y corren más profundamente. Compartir tanto tiempo es lo que hace que nos conozcamos mucho más a fondo. Por esta razón es que creo que nuestro sentido de la familia es algo tan importante en nuestras vidas. Esto es lo que hace que nuestros sistemas de apoyo sean tan extensos y confiables. Es el simple acto de compartir momentos sin importancia, de estar juntos y cómodos en silencio.
 

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